Descubre cómo empezar el día con calma y propósito, incluso entre juguetes y manitas pegajosas. Te prometo esto: puedes tener hijos pequeños y todavía empezar el día con intención y serenidad. Créeme, una taza de té y una rutina matutina pensada pueden hacer maravillas (incluso cuando el peque oye el despertador en las otras seis habitaciones). Las mañanas pueden parecer una carrera de obstáculos: el queso pegado a la mesa desde la cena, los Legos en el pasillo, y ese momento en el que te preguntas si ya te has lavado los dientes o solo lo soñaste. Pero justo ahí, en medio del caos, puedes crear tu ancla. Una rutina de mañana consciente es tu ancla, tu momento para reconectar contigo misma antes de repartir cincuenta desayunos. 1. La noche anterior es tu aliada Una mañana tranquila empieza la noche antes. No hace falta preparar todo como si fueras Marie Kondo, pero sí reservar diez minutos para ti cuando los peques ya están dormidos. Puedes dejar lis...